jueves, 21 de junio de 2012

El G20 y la conferencia de Rio+20 sobre Desarrollo Sostenible



Expectativas                       Esperanzas 

(Süddeutsche Zeitung, 21/jun/2012)

Declaración G-20 (reunión Los Cabos, México)

Conferencia Rio + 20 (Rio, Brasil, 20 Jun 2012 - 22 Jun 2012)


martes, 19 de junio de 2012

Viviendo con menos de 99 céntimos de dólar al dia: La economía de los pobres



El reciente libro Poor Economics: A Radical Rethinking of the Way to Fight Global Poverty o su versión en castellano: Repensar la pobreza. Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global es uno de los textos que mayor impacto está teniendo en la comunidad inmersa en el desarrollo . De él se han vertido generosos comentarios por parte de diversos académicos de prestigio (Amartya Sen, Robert Solow), y medios de amplia divulgación (The Economist, The Guardia, El País), por citar algunos (véase sitio web).

Lo relevante de este estudio, además de su fuerte contenido empírico, que le da amplio soporte a los argumentos desarrollados en el mismo, es que representa una visión muy de moda dentro de los economistas del desarrollo, y que tiene que ver con las Randomized Controlled Trials (RCTs) o Pruebas Controladas Aleatoriamente. Las cuales son experimentos que estudian la respuesta de grupos de individuos de una misma población ante la aplicación de diferentes intervenciones o programas de política pública ―cuya técnica se desprende de experímentos utilizados en la investigación médica.

Los autores del libro, Abhijit Banerjee (India) y Esther Duflo (Francia) son profesores del MIT, así como fundadores del Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL) (año 2003), una red de académicos en todo el mundo centrada en realizar evaluaciones aleatorias (Randomized Evaluations), y que buscan dar respuesta, de forma científica, a cuestionamientos centrales que forman parte de los esfuerzos de reducción de la pobreza en el ámbito internacional.

Los principales argumentos de los autores descansan en el análisis de las regiones y países más pobres del planeta (de ahí el nombre del libro), que concentran la mayoria de las personas en dicha condición, lo que equivale a subsistir con 16 rupias al día (36 céntimos de dólar estadounideses) o 99 céntimos de dólar en términos de paridad del poder de compra ―que permite comparar el poder adquisitivo de distintos países (ver gráfico). Así pues, se da respuesta a cuestionamientos vinculados a la existencia de diferentes trampas de la pobreza. Entre ellas: la basada en la falta de alimentos; los impedimentos que hacen que los pobres no inviertan no inviertan más en salud, teniendo la oportunidad de hacerlo; o bien, el papel de las creencias en la determinación de una mejor calidad de vida de las personas de escasos ingresos, entre otros. 



Este trabajo destaca dos grandes temas: en la primera parte se destaca el juego de incentivos, información incompleta o creencias que son un lastre para mejorar la salud, la educación y, en general, la calidad de vida de los pobres. En este sentido, se adopta una perspectiva más a partir del individuo.

En la segunda parte, se resalta el peso de la calidad de las instituciones y derivado de ello, las redes humanas que teje este colectivo para protegerse ante dificultades del entorno y la proclividad al riesgo al que están constantemente expuestos. Lo anterior, en cierto modo llega a ser contraproducente, ya que ha influido para alejarlos de otros esquemas de protección social y de integración productiva y financiera. De ahí que se entienda el desarrollo limitado que todavia experimentan los microcréditos como un escalón de financiación de empresas de mayor tamaño; lo que impide, por otra parte, ayudar a dinamizar la financiación productiva de los países en desarrollo.

Dentro de esta segunda vertiente institucional, los autores resaltan la importancia de los matices y los detalles dentro del estudio de las instituciones, una vez que esto puede ayudar a mejorar el funcionamiento de las mismas, a pesar de estar situados en entornos muy negativos. Este hecho es valioso para a contrarrestar el problema de las tres “ies”: ideología, ignorancia e inercia, que hacen que muchos programas implementados en materia de ayuda al desarrollo se mantengan activos, a pesar de estar muy distantes del respaldo social, especialmente de la población objetivo de la ayuda.

Los autores consideran que revertir los retos institucionales mediante un trabajo detallado y bien consensuado es la mejor vía para un desarrollo eficaz, sin tener que esperar a que surjan grandes revoluciones transformadoras.

No obstante el éxito del libro, y desde luego, la innegable riqueza empírica que lo nutre, se le han achacado algunas críticas. Una de ellas es la falta de una teoría detrás. En este sentido, es cierto que, a pesar de plantear el debate más reciente sobre la economía política del desarrollo, se presentan argumentos novedosos cuando, en buena medida, han sido fruto de la rica literatura de los teóricos (clásicos) del desarrollo. En todo caso, sí que es relevante el hecho de que se subraye la ausencia de respuestas universales para combatir la pobreza ―lo que da realce a las particulariedades nacionales. Se puede añadir otro cuestionamiento: el componente ético de algunas de las Pruebas Controladas Aleatoriamente descritas en el libro, cuyo tema a suscitado gran debate y creo debe seguir siéndolo, sobre todo, para los especialistas del desarrollo...


                             Abhijit Banerjee y Esther Duflo 

miércoles, 13 de junio de 2012

La ayuda al desarrollo en España: a la baja


Uno de los efectos más desafortunados de la actual crisis económica que cimbra a España es la reducción de sus presupuestos de Ayuda Oficial al Desarrollo. Lo anterior afecta, sin duda, un gran esfuerzo de la cooperación española que, a pesar de tener relativamente una breve experiencia como donante internacional, se había venido colocando como uno de los paises más dinámicos ―en términos de volúmen y esfuerzo, es decir, cantidad de ayuda respecto de su riqueza nacional― dentro de los países de donantes que conforman el Comíte de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OECD ―que es el principal órgano de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en temas de cooperación al desarrollo, y que agrupa a 34 países.

Lo anterior está implicando, de acuerdo con datos recientes, alejarse de la meta que se había fijado el Estado español para 2015, que es destinar el anhelado 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo. De esta forma, se ha presentado una reducción del apoyo a los países en desarrollo, que en 2010 equivalía a 0.43% del PIB español y en 2012 representa sólo el 0.23%. (véase la nota de El País 12/06/2012)

Esto supone también, posiblemente, una restructuración de sus prioridades de ayuda, que la llevarían a concentrar sus esfuerzos más en Latinoamérica (véase liga)

Para una visión más amplia del tema, veáse el informe reciente publicado por el Real Instituto Elcano.


viernes, 8 de junio de 2012

¿En qué punto nos encontramos dentro de la batalla contra la pobreza global?: La visión de los economistas de la India


Recientemente la sección sobre desarrollo del periodico The Guardian (creada en 2010, y financiada, en buena medida, por la Fundación Bill y Melinda Gates) reunió a dos de los expertos más reputados en materia de desarrollo para hablar sobre cuál ha sido la historia del combate a la pobreza en la última década, así como cuál debería perfilarse como el sustituto de los Objetivos del Milenio (MDG) después del 2012. Los especialistas convocados provienentes de la India, son dos figuras importantes aunque difieren un poco en su enfoque sobre el desarrollo: Jayati Ghosh es profesora de economía de la Jawaharlal Nehru University en Nueva Delhi, mientras que Abhijit Banerjee es profesor del Massachusetts Institute of Technology y uno de los autores del afamado libro Poor Economics (pronto hablaremos sobre este libro). Además participaron Sarah Boseley, editora del Guardian's health; y Mark Tran, reportero sobre temas de desarrollo global.

Se pusieron muchos temas interesantes sobre la mesa, principalmente, las implicaciones del anuncio reciente del Banco Mundial en materia de reducción de la pobreza, de acuerdo con sus estimaciones, y que resalta el logro de reducción de esa meta a la mitad en el año 2010 ―a pesar de que mil millones de personas seguirán viviendo en condiciones de pobreza para 2015 (véase primera entrada de este blog). Vale la pena señalar, pues, las principales visiones planteadas en este debate. Lo cual resulta pertinente de cara a las siguientes entradas que haremos en este mismo blog (hay muchos puntos que resaltar). De esta forma, los argumentos planteados se pueden agrupar en los siguientes puntos:

Combate a la pobreza:
(a)  Para Jayati Ghosh se destacan tres metas de los MDG, en su primer objetivo, esto es, pobreza de ingreso, empleo y nutrición, de las cuales, las dos últimas han experimentado un franco deterioro: existen más personas hambrientas, en tanto que el empleo vulnerable ha aumentado; y lo que es peor el empleo decente no ha crecido. Para Ghosh en una visión macro ―y a fin de dar ciertas pautas que den luz al tema―, los países que más han contribuido a reducir la pobreza de ingreso son aquellos que han diversificado sus fuentes de empleo y que han logrado moverse de los empleos de bajo valor añadido. En el caso de Abhijit Banerjee ―basándose en las conclusiones del libro Poor Economics―, defiende la idea de la no existencia de una sóla receta que combata a la pobreza, y que haciendo bien la serie de pequeñas cosas se puede conseguir algo. Por ejemplo, existen pautas para el éxito: a mejor calidad de la educación de un persona, mejor su calidad de vida en el futuro. Esto no quita, desde luego, peso a otros factores que han surgido, esencialmente, a la incertidumbre y los aspectos imprevisibles. Para Banerjee, el caso de China, ejemplifica lo anterior, ya que su “modelo” no se puede replicar, y es inexplicable a la luz de la teoría económica ortodoxa.

Papel de la Ayuda Internacional:
(b) Ghosh considera que el papel de la ayuda no es muy importante, ya que el mejor desempeño de los países en desarrollo se ha dado en aquellos que dependen menos de la ayuda (en este sentido se acerca más al enfoque de Dambisa Moyo de dar más peso al comercio y a la menor dependencia de la ayuda como elemento “liberador” de los pueblos). Banerjee asume la posición contraria, ya que, para él, la ayuda promueve la generación de soluciones consensuadas y de inclusión, además de que tiene un potencial de innovación importante, que no debe ser minimizado.

El papel del Estado:
(c)  Banerjee subraya que, a pesar de lo planteado anteriormente, la razón de la reducción de la pobreza proviene básicamente de lo sucedido en China e India (esto es, la fuerte expansión económica de la que han gozado). Ghosh considera que el papel del Estado es relevante y no es cierto que sea una incognita la evolución de China en los últimos 25 años. Las fuertes tasas de inversión (en torno al 42 y 45%) explican en buena medida tasas de crecimiento arriba del ocho por ciento en este país (un símil del modelo dual de A. Lewis). Las preguntas para ella son: ¿qué sucede con los paises que no pueden imprimir esta dinámica? y ¿es realmente recomendable tener un tipo de crecimiento de este tipo? La réplica de Benerjee a este punto se centra en resaltar que es una incognita saber cuál es la formula para que un país de bajos ingresos, como China, sea tan eficaz en su sistema impositivo, y así financiar tasas de inversión de tan alto nivel; aspecto que no han podido lograr otros países como Brasil. De ahí lo especial e irrepetible del caso chino.

Países de Renta Media:
(d) Ghosh y Banerjee concuerdan en que uno de los grandes retos para el desarrollo de países de rentas medias ―donde vive la mayor parte de gente pobre en el mundo― es hacer viable la opción de que importantes segmentos de población empleados por cuenta propia ―en sectores agricolas y no agrícolas― tengan acceso a crédito, infraestructura, condiciones decentes de empleo, etc. En el caso de Ghosh, no obstante, la respuesta no pasa por soluciones tecnocráticas, se necesita un paquete completo de mayor acceso a información y tecnología, de la mano de la mejora de las estructuras sociales y políticas. Banerjee, por su parte, disiente, ya que en su mirada la solución tecnocrática no es incompatible, sobre todo en apectos muy especificos (apoya en este sentido, la identificación biométrica para transferir recursos a los más pobres), y ve menos factible cambios de gran calado.

Escenario post 2015:
(e) Ghosh considera que debe ponerse el énfasis en seguridad alimentaria y empleo. Los dos grandes perdedores de la estrategia de desarrollo (en el primer objetivo del que se ha hablado), y que emergen como las dos grandes preocupaciones del mundo en desarrollo. Benerjee, está de acuerdo, aunque para él seguridad alimentaria no debe ser el término sino todo lo que involucra la nutrición infantil, además del tema de agua potable.


domingo, 20 de mayo de 2012

El desarrollo y La Dependencia: vigencia teórica y práctica


Los acontecimientos que experimenta el sistema económico mundial, tanto en términos de coyuntura como en su trayectoria de largo plazo, han puesto nuevamente sobre la mesa la necesidad de asir herramientas conceptuales y teóricas que ayuden a explicar y contrarrestar la dinámica del capitalismo moderno, así como de su desarrollo en las diferentes regiones del planeta. No es casualidad, por tanto, que se hubiese dado un renacimiento del enfoque keynesiano y de sus políticas con el fin de revertir la recesión que amenazaba (y amenaza) al mundo (principalmente desarrollado). Tampoco es coincidencia que ante la cierta “inoperancia” de las políticas neo-keynesianas implementadas se experimente un fuerte embate por parte de los defensores de las políticas ortodoxas (monetaristas), que hasta muy poco, gozaron de la hegemonía en la instrumentación de política macroeconómica mediante la defensa de su concepción del mercado y las bondades de su funcionamiento. En este punto nos encontramos: en un momento de debate en donde buena parte de la clase política gobernante vuelve a atarse al paradigma dominante y con ello a la instalación de los planes de ajuste estructural (ahora con mayor fuerza en la periferia europea); que fueron aplicados en buena parte del mundo en desarrollo durante la décadas de los ochenta y buena parte de los noventa, con especial intensidad en América Latina.

La experiencia de esta última es de tomarse en cuenta, no sólo por servir de “laboratorio” para este tipo de políticas ―y con ello la vivencia de un sinnúmero de externalidades negativas como consecuencia, en términos sociales, productivos e incluso culturales― sino también porque su puesta en marcha supuso decretar la “muerte” de enfoques teóricos surgidos en la región, que fueron muy influyentes en los principales centros académicos del mundo, y que no han dejado de trabajar y tener un fuerte debate interno, al tiempo que producen conocimiento. Este es el caso de la Teoría de la Dependencia (en diferentes vertientes: sociológica, económica, política y filosófica) creada a partir de la segunda mitad del siglo XX, y que se vinculó estrechamente con la economía del desarrollo. Sus autores, sin duda, influidos por el marxismo crearon un nuevo cuerpo teórico crítico que, no obstante, su bagaje y potencia analítica fueron perdiendo fuerza, más como resultado de la irrupción del monetarismo y la defensa del liberalismo de mercado, pero también por un conocimiento inadecuado de este enfoque. En palabras de Enrique Dussel “es una teoría que no fue bien definida ―en términos marxistas―, fue mal criticada, y, sin embargo, es plenamente vigente hoy dia para explicar lo que sucede en el proceso de globalización”. Desde luego, hago referencia al valor analítico del marxismo no en el sentido débil que usualmente se utiliza para denostar este enfoque, sino más en la posición analítica en la que le sitúan Schumpeter y Hicks para explicar los procesos históricos de transformación económica, que incluso han llevado al famoso historiador Eric Hobsbawm a señalar que los economistas del desarrollo ―más apegados con esta visión― y los historiadores hablan el mismo lenguaje.

En esencia, la teoría de la dependencia tuvo como principal aportación, además de interesarse en resaltar los factores no económicos y las particulariedades históricas, concebir un sistema económico mundial desde la periferia, en el cual existen naciones dominantes y otras dependientes, a causa de diversas razones: comerciales, productivas, tecnológicas, etc. El fruto de estas relaciones generan condiciones que dificultan generar un desarrollo endógeno, y reproducen fenómenos de marginación y exclusión. En este sentido, el fenómeno de la dependencia se ubica en el marco de la competencia. Especificamente de la competencia concreta del capital –aspecto, si bien, no desarrollado del todo por Marx–, que favorece un aumento del plusvalor relativo, impulsado por las nuevas innovaciones tecnológicas y una mayor productividad de los sectores involucrados en este proceso, al tiempo que se desplaza trabajo. En este marco, el capital periférico es dependiente del capital desarrollado y forma parte de un mecanismo compensatorio contra esta ley tendencial que aparece “en ciertas circunstancias y en el transcurso de largos períodos”. En sentido estricto, el fenómeno de la dependencia –expresada de forma abstracta– explícita la relación social global entre capitales globales nacionales de diverso grado de desarrollo y el intercambio de productos de mercancías con valor disímil. En este marco, el proceso de competencia emerge como el mecanismo que favorece el fenómeno de la nivelación de precios de las mercancías, que, en el entorno descrito, termina favoreciendo, en términos de ganancia, al capital global nacional más desarrollado, mientras que su contraparte termina transfiriéndole plusvalor. 

La teoría de la dependencia tiene otra cualidad y es que da explicación a grandes preguntas sobre la orientación del sistema capitalista moderno, a diferencia de la tendencia que muestra la economía del desarrollo de concebir el desarrollo desde plataformas cada vez más especializadas y entornos circunscritos. Asimismo, es la contracara de la teoría del crecimiento, que ve la dinámica de expansión económica todavia como un misterio. Dichas cualidades han llevado a nombrarla, por algunos autores, como la “gran teoría del desarrollo”. 

Con todo, lo anterior no implica que este enfoque sea la panacea, por el contrario, debe ser visto por los interesados en estudiar el desarrollo como una herramienta útil, que ha sido pionera en planteamientos como el de Desarrollo con Equidad ―tan ausente hoy dia. Es por ello que vale la pena volver la vista a los avances de esta teoría, en sus diferentes facetas: económica, política, ética, filosófica, etc.. La consecuencia puede ser una ganancia en partida doble: tener un panorama analítico más completo, e incluso, por que no, contribuir a enriquecer este enfoque, a fin de ayudar a combatir “la irracionalidad galopante dentro de la razón instrumental” (véase video adjunto) sobre la que descansan muchas de las políticas ortodoxas que hoy se implementan y que comprometen, a mi entender, un desarrollo global más armónico.




miércoles, 2 de mayo de 2012

El debate sobre la ayuda al desarrollo entre Sachs-Moyo-Easterly: parte 3 y última


La disputa entre Jeffrey Sachs y Dambisa Moyo –y Easterly– ejemplifica perfectamente la complejidad y polarización ideológica que puede llegar a adoptar la discusión sobre el papel de la ayuda internacional para el desarrollo. El enfrentamiento entre los primeros dos economistas se centra en determinar en qué medida la ayuda ha sido benéfica, principalmente, en el África. Un ejemplo de esta disputa la ofrece el argumento planteado por Moyo respecto a la necesidad de permitir a los pueblos africanos desarrollar sus propios bienes públicos, incluso los más básicos como salud y educación, y no hacer depender éstos de la ayuda de países occidentales, lo que finalmente termina por favorecer el status quo, mediante un circulo vicioso, que alimenta regimenes politicos despóticos y/o corruptos. Negando así, la posibilidad de un desarrollo real, fuera de la cultura de la dependencia de la ayuda que hoy vive la región. Por su parte, Sachs –profesor de Moyo en Harvard– ha criticado fuertemente este argumento debido a que abrir la puerta a posibildades de recortes sustanciales en la ayuda a África, principalmente, por parte de EE.UU., en un contexto de sobrecarga fiscal al contribuyente estadounidense (a causa de los fondos de rescate bancarios y el gasto militar) es una posición irresponsable que puede llegar a afectar a millones de africanos que se benefician de los programas que se derivan de esta ayuda, como son: vacunación, infraestructura básica, electricidad, agua potable, alimentos, fármacos retrovirales, entre otros. Este argumento, desde luego, afecta la posición defendida por Sachs que aboga por duplicar los fondos de ayuda actuales.

Es cierto, que este debate y la respuesta de Sachs obvia mucha de la construcción argumental que enriquece la propuesta de Moyo, plasmada en su libro Dead Aid, y que se centra, entre otros aspectos, en el desarrollo de estrategias de desarrollo basadas en el mercado y la creación de empleo productivo. Para realmente dar claridad a este tema es importante apartarse de los análisis que consideran únicamente los contrastes entre blanco y negro, y centrar el tema en los matices. Hay una infinidad de ellos que se dejan de lado si se adoptan posiciones reduccionistas. El solo hecho de ver la dinámica de los índices de desarrollo humano de la subregión africana que, prácticamente, es el motor del debate –el áfrica subsahariana– que nos ocupa, muestra la diversidad de experiencias: ya sean logros o retrocesos. En este tema, hay cierta parte de razón en la propuesta de Moyo, muy provocadora y honesta, por cierto, en el sentido de que es un anhelo de que los pueblos africanos puedan crear mercados más sólidos, que les permitan crear estrategias de desarrollo sostenible, sobre la base de ciertos pilares: inversión extranjera directa, comercio, desarrollo de mercados de capital, microfinanzas, ahorro y migraciones. En este sentido, Moyo ve como una gran oportunidad el papel que está teniendo China en la región, la cual ha venido impulsando un fuerte programa de inversión. No sólo en sectores extractivos, sino también diversificando en otros: turismo, textiles, telecomunicaciones, etc. Esto supone abrir los canales que puede detonar el crecimiento. Así pues, está convencida de que la via para el desarrollo pasa por este conducto, ya que China y África tienen amplias complementariedades. Sin negar los problemas que ésto puede suponer sobre las empresas locales, considera que debe ser tiempo de fomentar un mayor activismo de los gobiernos africanos en el tema de la regulación.

No obstante, existe cierto grado de ingenuidad en su propuesta, partiendo del hecho de que para Moyo "el desarrollo no es algo tan dificil". Aspecto que es muy debatible, ya que más allá de que se conozcan ciertas pautas que pueden desencadenar estrategias exitosas, debe quedar claro que al desarrollo se le reconoce como un fenómeno complejo y multidimensional. De esta forma, el mercado –tal y como se implementa hoy dia– no es la panacea. Asi lo pueden atestiguar otras sociedades de diferente nivel de ingreso. Cuentan mucho, las interdependencias, la calidad de las instituciones, la capacidad de coordinación económica que impulsa un cambio económico rápido y flexible, entre otros. Sachs, no se queda atrás en este tema. En el fondo focaliza mucho de su propuesta en el falso debate entre Mercado o Estado, a favor del primero, una vez que llegan los recursos (públicos o privados). Además, resulta muy cuestionable su deseo de que los países donantes puedan llegar al objetivo de destinar el 0,7 por ciento del PIB a más tardar en 2015, dado el contexto que vive el mundo desarrollado.

Lo anterior, muestra, que más allá de que llegasen a cumplirse los Objetivos del Milenio –aspecto no del todo claro–, es necesario modificar la hoja de ruta de la ayuda al desarrollo que permita diseñar estrategias no tan universales, una vez que los diferentes tipos de sociedades en el mundo en desarrollo requieren un tratamiento diferenciado. Esto, implica, desde luego, que los paises desarrollados pero también las nuevas potencias emergentes logren reducir la brecha en materia de inconsistencias de políticas en favor de un desarrollo global más armónico y sustentable. Esto permitiría, retomar de forma más precisa las diferentes aristas y necesidades sociales que subyacen al debate sobre la ayuda al desarrollo.  Pero bueno, esto es otro tema…